Lenguaje y poder en la legislación del Trasvase: el efecto Humpty Dumpty

En A través del espejo, Humpty Dumpty le explica a Alicia que las palabras no significan lo que describen, sino lo que él decide que signifiquen. Cuando Alicia duda, él zanja la cuestión: lo importante no es el significado, sino quién manda.

—Cuando yo uso una palabra —dijo Humpty Dumpty en tono algo despectivo—, significa exactamente lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos.
—La cuestión —dijo Alicia— es si puede usted hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
—La cuestión —dijo Humpty Dumpty— es saber quién manda. Eso es todo.
Texto extraído de: A través del espejo (Lewis Carroll, 1871). Imagen por John Tenniel – Humpty Dumpty Tenniel.png, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=154109153

La escena suele citarse como una reflexión sobre el lenguaje y el poder. En el caso del Trasvase Tajo-Segura, es algo más incómodo: es una descripción bastante fiel de cómo se ha construido su marco normativo y operativo. El problema del Trasvase no es solo hidrológico. También es semántico, y esa distorsión tiene consecuencias operativas.

Cuando el lenguaje se utiliza para encubrir cambios de gestión

Las palabras no son adornos. Son herramientas técnicas que permiten describir sistemas complejos y gestionarlos con prudencia. Conceptos como excedente, reglas de explotación o desembalses de referencia nacen precisamente para explicar cómo funciona un sistema físico concreto y para ayudar a gestionarlo con prudencia.

El problema aparece cuando esos conceptos se mantienen formalmente, pero se desconectan de la realidad que deberían representar. No se trata de una confusión terminológica, sino de una decisión normativa: conservar un lenguaje heredado para legitimar un cambio sustantivo en la forma de gestionar el sistema, sin reconocerlo explícitamente. Es ahí donde se manifiesta, sin demasiada licencia literaria, el efecto Humpty Dumpty aplicado al Trasvase.

Excedentes: de garantía a limitación para el Tajo

En cualquier sistema regulado, un excedente es lo que sobra después de atender los usos propios y los requerimientos ambientales de la cuenca. Conforme a lo dispuesto en la planificación hidrológica de la propia demarcación.

En el Trasvase, el término ha sufrido una mutación silenciosa: el excedente se define al margen de la planificación del Tajo, mediante una definición legal rígida que se impone a dicha planificación. El lenguaje se mantiene. El significado cambia. Y con él, el orden lógico de la gestión.

Reglas de Explotación: de cerebro del sistema a programador de envíos

En gestión hidrológica general, las reglas de explotación son el “cerebro” del sistema: integran disponibilidad, demandas, prioridades y protección ambiental para decidir cómo usar el agua sin comprometer el futuro. De nuevo, acorde a la planificación hidrológica de la demarcación.

En el ATS, las Reglas de Explotación no gobiernan el sistema del Tajo. No buscan mejorar su estado ni optimizar su regulación. Son el mecanismo que se creó para corregir una de las carencias de la definición legal de excedentes: programar los envíos mensuales del recurso declarado excedentario por ley. El nombre permanece, con una función diferente.

Desembalses de referencia: de herramienta técnica a límite impuesto

En un sistema de explotación general, el desembalse de referencia es una magnitud orientativa, no normativa. Representa el volumen que, de acuerdo con el modelo del plan hidrológico de cuenca, es necesario desembalsar para atender los usos propios del sistema y cumplir los objetivos ambientales y de garantía. Es, por tanto, una salida del modelo, no una restricción previa a él. Una herramienta técnica al servicio de la planificación.

En el caso del Trasvase Tajo-Segura, este concepto cambia radicalmente de naturaleza. Los desembalses de referencia no se derivan del Plan Hidrológico del Tajo ni de su modelo de asignación de recursos. Se definen al margen del plan de cuenca, y se formulan como volúmenes máximos mensuales que la planificación y la gestión del Tajo deben respetar. Es decir, dejan de ser una estimación técnica de necesidades para convertirse en un límite externo impuesto al propio sistema.

El término se mantiene, pero su significado se invierte:

  • de valor orientativo pasa a techo rígido;
  • de resultado del análisis pasa a condición previa;
  • de herramienta de apoyo a la gestión pasa a elemento condicionante de la planificación.

Esta transformación no es inocua. Al fijar los desembalses de referencia fuera del marco del plan de cuenca y combinarlos con unas Reglas de Explotación orientadas a maximizar envíos, se introduce una presión de extracción estructural que condiciona el funcionamiento del sistema Entrepeñas-Buendía, especialmente en escenarios de aportaciones decrecientes.

De nuevo, se usan nombres de conceptos consolidados en la gestión hidrológica, pero vaciados de su significado técnico original.

El resultado: palabras correctas, sistema disfuncional

El efecto acumulado de estas reinterpretaciones no es retórico. Es operativo:

  • La excepcionalidad hidrológica deja de ser excepcional y se convierte en estructural.
  • Entrepeñas y Buendía pierden su función reguladora y trabajan crónicamente en niveles bajos.
  • La estabilidad prometida nunca llega, porque el sistema se gestiona al límite.
  • Aumenta la conflictividad jurídica y territorial, porque las expectativas creadas no se sostienen físicamente.

Todo ello ocurre porque el lenguaje normativo ha dejado de describir el funcionamiento real del sistema.

Humpty Dumpty acaba cayéndose

En la rima infantil original[1], Humpty Dumpty termina cayendo del muro. No por una discusión semántica, sino por la gravedad.

En gestión del agua ocurre algo parecido. La hidrología, como la gravedad, no negocia con el lenguaje. Cuando las palabras se usan para ocultar los límites del sistema en lugar de reflejarlos, el ajuste acaba llegando por otra vía: embalses vacíos, litigios, sentencias y reformas forzadas. Uno de los problemas del Trasvase es que durante demasiado tiempo se ha intentado gobernarlo cambiando el significado de las palabras en lugar de corregir la gestión del sistema.


[1] “Humpty Dumpty sat on a wall, Humpty Dumpty had a great fall…”

Autor:

Antonio de Lucas Sepúlveda

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (UPM) y Doctor por la Universidad de Alcalá en el programa Hidrología y Gestión de los Recursos Hídricos.
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