Enlazando con la entrada Nivel 1 en la cabecera del Tajo: coyuntura, memoria y coherencia, en la que se advierte de cómo se forzaron los máximos trasvases a finales de los 90 y principios del 2000 con un dura situación de escasez posterior entre 2004 y 2009, vamos a mostrar a continuación qué hubiera pasado esos años si se hubiera aplicado la definición de excedentes trasvasables que figura en el borrador del Plan Hidrológico del Tajo de 1995 (bPHT1995). Ojo, no se trata de unas nuevas reglas que sacamos ahora para analizar el pasado, sino de una propuesta que se hizo desde la propia planificación hidrológica del Tajo, pero que se desechó por las presiones trasvasistas que no querían ver la realidad y forzaron a legislar según sus deseos.
Propuesta de excedentes del borrador del Plan del Tajo de 1995 (bPHT1995)
Esa propuesta de definición de excedentes era completa, definiendo el excedente y el volumen a trasvasar cada mes. No como la que se aprobó posteriormente, que se limitaba a definir un umbral de no trasvase y fijar el volumen a trasvasar cada mes por las reglas de explotación. La propuesta bPHT1995 consistía en definir unos niveles, en los que se definía un trasvase anual, aprobándose cada mes la dozava parte. A continuación se muestra gráficamente su definición (al final de esta entrada se muestra su definición tabular):

Evaluación del comportamiento de la propuesta de bPHT1995
Para evaluar cómo hubiera sido la situación si se hubiera llevado a cabo esta propuesta se muestra a continuación el resultado de un sencillo análisis cæteris paribus, realizado a partir de la serie histórica de volúmenes embalsados en Entrepeñas y Buendía a la que se ha restituido el trasvase histórico y la evaporación estimada histórica y se le resta el trasvase con bPHT1995 y la evaporación asociada al nivel de embalse simulado. La simulación se realiza para el periodo 1997-2014, desde la implantación de las Reglas de Explotación de 1997 hasta la entrada en vigor de la legislación del Memorándum. El resultado de la evolución de niveles se muestra en esta gráfica:

Se observa que se hubieran tenido unas reservas más elevadas (media del 51,5% en la simulación frente al 31,7% del histórico en el periodo).
A continuación, la evolución comparada de trasvases y evaporación anuales:

Nota: el trasvase medio sostenible es el trasvase medio absoluto menos el descenso de volumen en Entrepeñas y Buendía desde el inicio al final del periodo dividido entre el número de años. Es decir, se descuenta el trasvase que se ha realizado o se realizaría por agotamiento de las reservas. Con valores de 384,7 hm³/año para la serie histórica frente a 360,9 hm³/año en la simulación. Por su parte, la evaporación media histórica se estima en 54,6 hm³/año mientras que la evaporación estimada de la simulación es de 78,4 hm³/s. Como comprobación, la suma en cada caso de trasvase más evaporación es de 439,3 hm³/año.
La enseñanza de estos resultados es demoledora. Se podría haber evitado la escasez del periodo 2004‑2009. Periodo en el que se dictaron seis Reales Decreto-Ley para adoptar medidas urgentes. Se podría haber tenido una gestión más suave, en el marco de la normalidad, con un trasvase uniforme si se hubiera aplicado la definición de excedentes que se proponía desde la planificación hidrológica del Tajo. Todo con un trasvase medio muy similar.
También se aprecia otro detalle en las gráficas: el paralelismo de niveles de embalse que hay a partir del año hidrológico 2010‑2011. En esos años, las autorizaciones de los trasvases en nivel 2, que en ese momento era discrecional por parte de la Comisión Central de Explotación del ATS, no se hicieron por el valor propuesto en las Reglas de Explotación de 1997, sino que precautoriamente se hicieron por un valor menor, curiosamente del orden del propuesto en bPHT1995. Pero en lugar del elogio de la prudencia, desde el SCRATS y el sector trasvasista se puso el grito en el cielo y una de sus exigencias que se plasmaron en la legislación del Memorándum fue la de que el trasvase en los niveles 1 y 2 fuera automático.
Conclusiones
La simulación realizada no admite lecturas ambiguas. Con la definición de excedentes propuesta en el borrador del Plan Hidrológico del Tajo de 1995, el sistema Entrepeñas-Buendía habría mantenido un régimen de trasvases más regular, evitado el desplome de reservas del periodo 2004-2009 y hecho innecesarios los seis Reales Decreto-Ley de medidas urgentes que hubo que dictar en esos años. Todo ello sin reducir el trasvase medio sostenible. La propuesta no era conservadora ni restrictiva: era, sencillamente, una gestión coherente con la capacidad de regulación hiperanual del sistema. Y habría tenido, además, un efecto que sistemáticamente se ignora en el debate: unos embalses con niveles más estables y elevados habrían permitido un aprovechamiento turístico y recreativo real, con el consiguiente beneficio para los municipios ribereños, que llevan décadas contemplando un pantano vacío mientras otros rentabilizan el agua que les falta.
Esta alternativa no procede de un análisis a posteriori ni de una posición contraria al trasvase. Fue elaborada desde la propia planificación hidrológica del Tajo y descartada antes de su aprobación. Lo que la sustituyó —un umbral mínimo de no trasvase y unas reglas de explotación que incentivan la extracción máxima en periodos húmedos— no fue el resultado de un análisis técnico superior, sino de una presión política que consiguió imponer su criterio al proceso planificador. Las consecuencias están a la vista y son cuantificables.
Lo más grave no es que se tomara una mala decisión en su momento. Lo verdaderamente grave es que, tres décadas después, con la evidencia acumulada de su fracaso —embalses estructuralmente bajos, excepcionalidad recurrente, pérdida de capacidad de regulación—, no se haya producido revisión alguna. Al contrario: la legislación del Memorándum consolidó y automatizó precisamente el esquema que había generado el problema, eliminando incluso el margen de prudencia que la Comisión Central de Explotación había ejercido con buen criterio entre 2010 y 2014.
Cuando un sistema de gestión produce resultados sistemáticamente insatisfactorios y la respuesta institucional consiste en blindar ese mismo sistema frente a cualquier corrección, el problema deja de ser hidrológico. Es un problema de captura: las reglas no se diseñan para gestionar el recurso, sino para garantizar una extracción que el sistema no puede sostener de forma estable. Y quienes lo saben —porque los datos están disponibles y las simulaciones son reproducibles— optan por no mirar. Que no se diga que no había alternativas. Las había. Estaban dentro del propio proceso de planificación. Y se descartaron.
Definición tabular de excedentes en bPHT1995
Los niveles, con el trasvase anual y mensual en cada uno de ellos:
| nivel | Descripción del nivel | Trasvase anual (hm³/año) | Trasvase mensual (hm³/mes) |
| Abundancia | Situación de abundancia | 600 | 50,00 |
| Normal | Explotación normal | 370 | 30,83 |
| SH_F1 | Sequía hidrológica fase I | 255 | 21,25 |
| SH_F2 | Sequía hidrológica fase II | 180 | 15,00 |
| SH_F3 | Sequía hidrológica fase III | 150 | 12,50 |
| Alarma | Sequía hidrológica fase de alarma | 0 | 0,00 |
La definición de los niveles se hacía en función de las existencias embalsadas en Entrepeñas y Buendía, conforme a la tabla:
| Mes | Abundancia | Normal | SH_F1 | SH_F2 | SH_F3 | Alarma |
| Ene | 2000 | 627 | 396 | 244 | 223 | 0 |
| Feb | 2000 | 618 | 399 | 255 | 237 | 0 |
| Mar | 2000 | 557 | 375 | 251 | 218 | 0 |
| Abr | 2000 | 618 | 365 | 250 | 219 | 0 |
| May | 2000 | 673 | 407 | 299 | 247 | 0 |
| Jun | 2000 | 740 | 443 | 300 | 252 | 0 |
| Jul | 2000 | 750 | 466 | 294 | 244 | 0 |
| Ago | 2000 | 729 | 448 | 261 | 222 | 0 |
| Sep | 2000 | 669 | 422 | 237 | 199 | 0 |
| Oct | 2000 | 669 | 403 | 227 | 195 | 0 |
| Nov | 2000 | 652 | 398 | 231 | 201 | 0 |
| Dic | 2000 | 639 | 397 | 237 | 212 | 0 |
