Los 480 hm³ de trasvase en 2024‑2025… ¿para celebrar o para preocuparse?

El Trasvase Tajo-Segura cerrará el año hidrológico con el mayor volumen trasvasado en los últimos veinte años. En los medios regionales del Sureste lo presentan como una “buena noticia” (por ejemplo, la noticia “El Trasvase Tajo-Segura culminará un año histórico en la antesala del duro recorte del Ministerio“; La Verdad, 18/8/2025). Pero conviene mirar más allá del récord puntual y preguntarse si es realmente un motivo de celebración… o una señal de alarma.

Los 480 hm³ trasvasados en este año no son fruto de una gestión planificada ni de una abundancia estructural, sino de un par de años hidrológicos inusualmente favorables unido a unas Reglas de Explotación deficientes que han permitido cinco meses seguidos al trasvase máximo posible.

Precisamente lo excepcional es lo que no se puede sostener en el tiempo. Hacer de una anomalía un modelo de futuro es, como poco, irresponsable. Conviene recordar que incluso en este año “histórico” las reservas de Entrepeñas y Buendía no han llegado a superar el 60% de su capacidad. Es decir, hablamos de una espectacularidad engañosa: números llamativos en el papel, pero muy lejos de garantizar una seguridad hídrica sólida.

Figura tomada del "Informe de situación de julio de 2025" elaborado por el Centro de Estudios Hidrográficos para la Comisión Central de Explotación del Acueducto Tajo-Segura

La gráfica histórica de los embalses lo ilustra con crudeza. Cada vez que se han alcanzado niveles similares de llenado, la gestión posterior —orientada a maximizar trasvases a corto plazo— ha provocado descensos abruptos y recurrentes en las reservas, llevándolas a situaciones críticas en pocos años. La consecuencia ha sido siempre la misma: periodos prolongados de crisis en niveles 3 y 4, trasvases reducidos o incluso nulos, y una inestabilidad crónica. Los números de 2024‑2025 son la excepción que confirma la regla: no hay garantía de que puedan repetirse con regularidad con el régimen hidrológico actual.

La cuestión no es si el trasvase puede dar un año de abundancia, sino si puede garantizar estabilidad y seguridad en el largo plazo. La respuesta, tal y como está concebido hoy, es negativa. Lo que necesitamos no son titulares de récord, sino reglas que minimicen las situaciones de excepcionalidad, que den fiabilidad a los envíos y que reconozcan la nueva realidad hidrológica.

Presentar como éxito lo que en realidad es un sobretrasvase encubre el verdadero problema: se está sobreexplotando el sistema. El precio se paga en la cuenca del Tajo y en los municipios ribereños de los embalses de Entrepeñas y Buendía. También en el propio Levante, con una gestión hídrica basada en deseos y presiones de lobby, no en la realidad hidrológica. Y, en general, en la gestión hídrica en España, ya que la mala gestión del trasvase es una alarma de mala adaptación al cambio climático. Se prioriza contentar a los grupos de presión aunque eso distorsione la realidad. Sin las preguntas correctas no se pueden esperar buenas respuestas.

Celebrar el mayor trasvase en décadas sin advertir que es insostenible es como brindar porque alguien ha vaciado la despensa en un banquete, sabiendo que mañana no tendrá qué poner en la mesa.

Autor:

Antonio de Lucas Sepúlveda

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (UPM) y Doctor por la Universidad de Alcalá en el programa Hidrología y Gestión de los Recursos Hídricos.
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