Un análisis crítico para un futuro hídrico sostenible.
El Trasvase Tajo-Segura (ATS) opera muy por debajo de su capacidad proyectada.
Causa principal: Sobreexplotación sistemática y continuada de los recursos del Tajo.
Consecuencia: Grave impacto ecológico y socioeconómico en la cuenca cedente.
La gestión actual impide que los embalses de cabecera (Entrepeñas y Buendía) cumplan su función de regulación plurianual.
Se perpetúa un daño ecológico significativo al no respetar las necesidades hídricas del propio río Tajo.
Los caudales ecológicos no son una amenaza, sino una necesidad vital.
La disponibilidad de agua en la cabecera del Tajo es un hecho físico, independiente de la importancia socioeconómica del regadío en el Levante.
Es crucial adaptarse a la escasez hídrica y a los escenarios de cambio climático, en lugar de presionar indefinidamente al Tajo.
La gestión debe basarse en datos científicos y en la realidad actual, no en expectativas históricas, presiones políticas o de fuertes grupos de presión.
Una gestión justa, transparente y basada en la realidad es la única vía para la sostenibilidad hídrica y la convivencia entre cuencas.