Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933. Planteamiento del ATS. Parte 3 de 3: reacciones

En líneas generales, el PNOH1933 tuvo una aceptación positiva. No fue publicado, si bien se argumenta que se debió más a “los avatares de la vida política española” de aquellos años (Urbistondo, 1983). Sin embargo, no estuvo exento de voces críticas, varias de ellas documentadas en la Revista de Obras Públicas.

El artículo El nuevo plan nacional de obras hidráulicas (Nicolau, 1934)  dio lugar a una serie de intercambios en la Revista de Obras Públicas entre su autor ─José Nicolau─ y Manuel Lorenzo Pardo. El tono agrio y bronco de este intercambio puede explicarse en parte por las duras críticas que se vierten en el PNOH1933 al Plan de 1902, en el que José Nicolau tuvo relevancia. José Nicolau critica el trasvase desde el Tajo y el Guadiana, aseverando:

  • “El único rasgo que aparece nuevo en el Plan es la importancia que en él se da al pretendido desequilibrio entre las precipitaciones de las vertientes atlántica y mediterránea, desequilibrio que más bien sería en perjuicio de la primera si la precipitación se calcula, más que por su magnitud absoluta, por su relación con las superficies respectivas de ambas vertientes.”
  • “Extremo tan importante y característico bien merecía precisiones y datos más detallados y estudios más completos que los que al parecer se han efectuado (…) Con esos solos antecedentes mal puede juzgarse del proyecto; pero si se ha de aventurar una impresión, ésta no puede menos de ser desfavorable.”
  • “Requiere demostración inequívoca que el trasvase de aguas de unas a otras cuencas (…) constituye en la forma ideada algo más que una mera posibilidad técnica, y que al intentar realizarlo no se correría el riesgo de que pudiese representar algo así como una alegre excursión al campo florido de ilusiones de la utopía, al regresar del cual, con las alforjas repletas de decepciones, se habrá de encontrar al infeliz contribuyente español con los bolsillos vaciados.”

Con un tono duro, critica la falta de seguridad de las aportaciones, la indefinición en los estudios realizados y la rentabilidad real que se pudiera tener de una infraestructura muy costosa. Hace a su vez una precisión interesante: que la superioridad de las aporta­cio­nes de la vertiente atlántica sobre la mediterránea se invierte si se divide por la superficie de cada vertiente.

Por otra parte, Luis Rodríguez Arango, en su artículo La economía española y la hiperemia hidráulica en las obras públicas (Rodríguez Arango, 1933), realiza los siguientes comentarios:

  • “Los trasiegos de aguas de territorios de gran pluviosidad a sitios áridos son defendibles, por cuanto es posible, en los primeros, prescindir de parte de las aguas invernales, y, a la vez que se facilita el avenamiento de los terrenos húmedos, se favorecen las regiones secas creando nuevas riquezas.”
  • “En España solamente las zonas cuya lluvia excede de un metro están en condiciones de efectuar este trasvase; pero, desgraciadamente, su situación en la Península no permite llevarlas a las zonas secas.”
  • “Desde un punto de vista económico, el trasiego de aguas de una cuenca a otra podría desequilibrar a España.”
  • “Desde el punto de vista económico, toda producción es sabido requiere tres factores concurrentes: naturaleza, capital y trabajo, y al trasvasar las aguas la naturaleza de la cuenca apartadora se entrega realmente al beneficio de las periféricas favorecidas con el trasiego. Se quitan, por consiguiente, elementos vitales, primordiales para la existencia de las regiones del interior, cuyo empobrecimiento es notorio.”

En este caso, cuestiona que el trasvase planteado, que condicionaría el desarrollo de la cuenca del Tajo. Arguye que los trasvases sólo serían factibles desde zonas donde lloviera más de 1000 mm/año.

Fernando García Arenal Winter, en su artículo La política de obras públicas (García Arenal Winter, 1933), criticó el PNOH1933, centrado principalmente en que debiera favorecer a todas las regiones:

  • “Sí quisiéramos que el nuevo plan no fuese una improvisación más, sino el resultado de un estudio concienzudo, con todos los asesoramientos necesarios: técnicos, financieros, económicos, etc., y distribuido equitativamente entre todas las regiones que contribuyen al Estado central.”
  • “La crisis la padecen igual todas las regiones, y las obras públicas son también igualmente necesarias en todas, si bien en cada una del carácter peculiar que a su clima, situación geográfica, densidad de población, etc., corresponde.”
  • “Las obras hidráulicas deben merecer, desde luego, preferente atención, pero sin arrebatos, apasionamientos ni sueños técnicopoéticos, contra todo lo cual conviene ponerse en guardia, para enfocar serenamente tan atrayente sector, ya que dar agua a la tierra sedienta toca siempre las fibras más sensibles de nuestro ser.”

José Gallarza Cebeira, representante de la Diputación de Toledo en el CV Congreso Nacional de Riegos (Valladolid, 1934), manifestó una oposición muy crítica al PNOH1933, recogida en su artículo Ni plan, ni nacional (Gallarza Cebeira, 1936). Denuncia una propaganda inadecuada del PNOH1933, con trato discriminatorio a los que se oponen, refiriéndose en especial al trato recibido en el V Congreso Nacional de Riegos. Critica que en la práctica fuera realmente nacional, en cuanto a que no beneficiaba a toda la nación. También cuestionaba lo de plan, por las carencias que veía en el documento. Afirma que el PNOH1933 contaba con informes de los jefes de las divisiones hidráulicas atlánticas, “menos el del Guadalquivir, que es favorable y a cuya cuenca correspondía perder, en el transvase del Castril y Guardal. suprimido en el plan. Después se nombró director de Obras Hidráulicas a su jefe, y toda la información pública se ha pretendido pasara al Centro de Estudios Hidrográficos. ¡Juez y parte!”.

El PNOH1933 suscitó críticas en Castilla, tanto por la falta de atención a los regadíos en la Meseta como por el hecho de condicionar los regadíos del Tajo. Nicolás Ortega Cantero, en el capítulo El plan nacional de obras hidráulicas del libro Hitos históricos de los regadíos españoles (Ortega Cantero, 1992), indica que en el Norte de Castilla se acusaba al trasvase de suponer “la preterición de Castilla” y pedía la retirada del PNOH1933 y la elaboración de otro que fuese “verdaderamente nacional, no sólo mediterráneo”. Porque se entendía que aceptar lo propuesto en aquél era tanto como “condenar a Castilla a que sea siempre país de secano, pudiendo ser país de regadío, cultivando las plantas que su clima le permiten y luchando en legítima y leal competencia, dentro de la economía nacional, sin colocarla para siempre en un plan de inferioridad”.

Fuera del plano técnico y periodístico, se encuentra la crítica realizada en la novela de Félix Urabayen Don Amor volvió a Toledo (Urabayen Guingo, 1936), en la que se indica:

Extracto de la novela Don Amor volvió a Toledo (Urabayen Guingo, 1936)
─    Así sea. Pero oye, ¿eso del río es de veras? Ayer se discutía en el casino el proyecto y por poco se pegan. ¿Puedo saber de qué se trata?
─  Sí, hombre, no es ningún secreto; sólo que no se hará público hasta que se terminen los trabajos preliminares. Se trata de una obra de gran envergadura, para la que habrá que contar con el Estado, pero de momento no tiene carácter oficial. Es, nada menos, que el aprovechamiento integral y la industrialización del Tajo y sus confluentes; es decir, lo que ha quedado fuera de ese famoso plan hidráulico, tan llevado y traído por los periódicos, y que representa sencillamente la ruina de Castilla (…) Hay, además, otras Empresas interesadas en que ésta no prospere. Sobre todo, existe el anteproyecto del Consejo de Obras Hidráulicas favorable a la periferia y ruinoso para la región central. Esta es la principal razón de que hayamos comenzado los trabajos por el Tajo sin esperar la concesión de la totalidad. Por de pronto hemos conseguido movilizar el capital castellano y evitar que se apruebe el desatinado proyecto de derivar el salto del río en Bolarque, hacia la provincia de Almería.
─    ¿Y qué finalidad tendría esa desviación?
─    ¡Hombre, calcula! Son, en números redondos, mil millones de metros cúbicos, que embalsados convenientemente irían a fecundar la parte sureste de la Península (…) Desde luego, si no se intentan sistemáticamente los trasvases, que, por lo mismo que son un disparate en costo y rendimiento, empiezan a tener adeptos. Y a hay un proyecto que, según parece, tiende a beneficiar a Albacete, Murcia, Alicante y Almería, a base de dejar en seco el macizo central

Bibliografía

Gallarza Cebeira, J., 1936. Ni plan, ni nacional. Revista de Obras Públicas, Issue 84, tomo I (2689), pp. 109-113.

García Arenal Winter, F., 1933. La politica de obras públicas. Revista de Obras Públicas, Issue 81, tomo I (2624), pp. 301-303.

Nicolau, J., 1934. El nuevo plan nacional de obras hidráulicas. Revista de Obras Públicas, I(82, tomo I (2643)), pp. 147-150.

Ortega Cantero, N., 1992. El Plan Nacional de Obras Hidráulicas. En: A. Gil Orcina & A. Morales Gil, edits. Hitos históricos de los regadíos españoles. Madrid: Ministerio de Agricultura,Pesca y Alimentación, pp. 335-364.

Rodríguez Arango, L., 1933. La economía española y la hiperemia hidráulica en las obras públicas. Revista de Obras Públicas, Issue 91, tomo I (2615), pp. 86-89.

Urabayen Guingo, F., 1936. Don Amor volvió a Toledo. 2015 ed. Toledo: Autor-editor.

Urbistondo, R., 1983. Conferencia sobre La ingeniería hidráulica: Manuel Lorenzo Pardo dentro del ciclo La ingenieria española en el siglo XX. Madrid, Fundación Juan March.

Autor:

Antonio de Lucas Sepúlveda

Doctor por la Universidad de Alcalá e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (UPM).
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