Un trasvase enfocado al regadío

En esos años el ATS se plantea como una actuación de los regadíos. Incluso el epígrafe del capítulo de las Memorias Políticas de Silva Muñoz se indica claramente (“Política de regadíos: el aprovechamiento conjunto Tajo-Segura”) (Silva Muñoz, 1993) . En la memoria del Aprovechamiento conjunto se considera como una aportación de volumen del agua al Segura, enfocada al incremento de las hectáreas regadas, como se aprecia claramente en el siguiente extracto:

III.2.4. Perspectivas de la memoria del Aprovechamiento conjunto de los recursos hidráulicos del centro y sureste de España. Complejo Tajo-Segura (Martín Mendiluce & Pliego Gutiérrez, 1967)─

El análisis anterior, pone todavía más de manifiesto la situación realmente grave del Sureste a que se aludió con anterioridad. La apetencia de agua en la zona ha llevado a desarrollar hoy en día los regadíos hasta un grado superior a las máximas posibilidades de aprovechamiento de sus recursos propios[1] y, además, los planes trazados para el aprovechamiento de éstos han sido tan optimistas que requieren su total utilización y la de casi un 80 por 100 del volumen máximo trasvasable con el aprovechamiento conjunto Tajo-Segura. Esto es debido a los problemas de justicia distributiva que plantea la escasez, ante unas posibilidades de expansión tan grandes como las que presenta el Sureste.

Cuando se distribuyeron los caudales regulados sobrantes del embalse del Cenajo por Decreto y O.M. de 25 de abril de 1953, hubieron de incluirse entre los usuarios, además de las naturales ampliaciones de las vegas tradicionales del Segura, los regadíos de Mula, Lorca y Campos de Cartagena, aun cuando su realización práctica resultaba muy onerosa por lo exiguo de los caudales asignados. Sin embargo no podían excluirse estas apetencias seculares a la hora de distribuir los nuevos volúmenes regulados.

Lo inadecuado de esta obra tan costosa si se acometían aprovechamientos conjuntos para corregir las deficiencias del Sureste, y el crecimiento del consumo de abastecimientos por encima de lo previsto en 1953, que no consideró más reserva que la de los caudales del río Taibilla para estas atenciones, han plasmado en que tales asignaciones no se convirtieran en realidad, por su carestía en un principio y por la improcedencia después ante la amenaza de regresión de regadíos existentes en favor de los abastecimientos.

La inyección de las aguas del aprovechamiento Tajo-Segura permitirá no solamente atender las demandas asignadas en el Decreto de 1953 (66 hm³/año) para Mula, Lorca y Campos de Cartagena sino provocar una expansión del orden de 120 000 ha en las zonas más convenientes de la cuenca.


[1] «Aun contando en la situación inicial con la disponibilidad futura de 820 hm3/año el déficit alcanzaría los 268 hm³/ano, es decir, un 33 por 100 más de los recursos regulables, sin contar el crecimiento de la demanda de abastecimientos, para los que es preciso reservar unos volúmenes adecuados».

 (Nota al pie original del documento)

Se reconoce que el abastecimiento a la población no había sido tenido adecuada­men­te en cuenta en el reparto de agua realizado en 1953, lo que en sí mismo suponía una amenaza a los nuevos regadíos, que se solucionaría con el ATS.

Bibliografía

Martín Mendiluce, J. M. & Pliego Gutiérrez, J. M., 1967. Aprovechamiento conjunto de los recursos hidráulicos del centro y sureste de España. Complejo Tajo-Segura. 1 ed. Madrid: Ministerio de Obras Públicas. Dirección General de Obras Hidráulicas.

Silva Muñoz, F., 1993. Memorias políticas. marzo de 1993 ed. Barcelona: Editorial Planeta, S.A..

Autor:

Antonio de Lucas Sepúlveda

Doctor por la Universidad de Alcalá e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (UPM).
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